Un puente

Actualmente se magnifican opciones hacia jóvenes y niños, esto sería bueno en cuanto a sentir respeto hacia todas las personas. Sin embargo se produce un cierto abandono, desaire o no se como decirlo, hacia la gente madura, especialmente hacia los ancianos.

Dada la realidad, quizá deberíamos reflexionar en profundidad que es lo que nos llevó a esta situación y dejarnos asombrar por las experiencias de nuestros mayores y las ganas de nuestros jóvenes; por supuesto poniendo estas 2 fuerzas en total equilibrio. Si se desequilibra esta balanza ya vemos lo que pasa.

Lo ideal sería una combinación de sabiduría de los ancianos y audacia de los jóvenes.

PARA PENSAR

Hace unos días he recibido de una amiga un correo en el que me contaba como habían sido sus días ultimamente. Algo así como que el día 29 su marido tuvo una crisis de desesperacion y violencia, tenía tantos dolores que eran insoportables, se volvió agresivo, se quería tirar por la ventana, ella encima de el en la cama no podía sujetarlo, se daba golpes en la cabeza con las manos, de un golpe rompió una mesita, tenia los nudillos en carne viva, todo esto sujetándolo, no podia dejarlo para ir a coger el teléfono y llamar a sus hijos. Cuando pudo avisarles subieron y continuaba con sus historias, que lo dejaran morir, que no quería hacerlos sufrir mas, etc, etc. Cuando pudieron llamaron a una ambulancia y para el Hospital. Después de pruebas y pruebas le dijeron que estaba fatal, vamos, que estaba en FASE TERMINAL.
Creo que los políticos que nos gobiernan deberían pasar un año en universidades de prestigio donde se enseña el futuro y la ilusión, pero también debería ser condición inexcusable pasar otro año en la universidad de la vida, en un centro de enfermos terminales (donde se aplacase la ambición desmesurada, al fin y al cabo no vamos a salir vivos de la vida).